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domingo, 7 de enero de 2007
Hoy voy a comentaros un truco que utilizaban los spammers hace varios años, y que, por suerte, ya está algo desfasado gracias a las medidas de seguridad impuestas por las aplicaciones de correo, si bien todavía puede tener su utilidad gracias a los Webmails o herramientas cliente basadas en Web.

La técnica en cuestión consistía en el envío de mensajes HTML en los que eran incluidas referencias a imágenes externas. Si conocéis algo este lenguaje de marcas, sabréis que para hacer referencia a una imagen en un contenido hipertexto basta con utilizar el tag IMG como se muestra a continuación:

<img src="DirecciónDeLaImagen" alt="Contenido textual alternativo" >

El texto "DirecciónDeLaImagen" es la URL del recurso gráfico en cuestión, por ejemplo, http://www.google.com/images/logo_sm.gif. De esta forma, cuando un browser encuentra una marca de este tipo, acude a la dirección especificada, descarga el archivo (imagen, en este caso) y lo muestra al usuario integrado en el contenido de la página.

El caso es que una URL puede contener algo más que la dirección de un recurso, puede ir acompañada de parámetros. Por ejemplo, es perfectamente válido, y lo habréis visto más de una vez el uso de cadenas más complejas, de tipo http://www.loquesea.com/imagen?usuario=jmaguilar. Esto provoca que, cuando el navegador va a la dirección indicada a obtener el archivo, transmite al servidor el parámetro indicado (en el ejemplo, le transmitiría un parámetro llamado 'usuario' con un valor igual a 'jmaguilar'). El servidor en el que se aloja, a la vista de ese parámetro, puede actuar como considere oportuno.

Aplicado al siniestro mundo del spammer, esto ofrece unas posibilidades realmente interesantes. Pongamos que envío un mensaje a una víctima, incluyendo una imagen en cuyo origen (src) añado un parámetro que permite al servidor determinar el usuario que está solicitando la misma. Cada vez que este incauto individuo abra este mensaje, recibiré en mi servidor una petición de la imagen que, gracias al parámetro, sé de quién proviene, permitiéndome por ejemplo:
  • primero y principal: asegurar que la dirección de email a la que envié el mensaje es correcta, y pasarla a mi carpeta de "destinatarios seguros". Puedo seguir enviando, pues, mensajes a esta persona con la seguridad de que lo va a recibir. De hecho, supongo que este es el motivo de que los que usamos la misma cuenta desde hace años, recibamos tal cantidad de spam. Seguro que en su día hemos confirmado, sin saberlo, nuestra existencia, y estamos en las "listas selectas".
  • contar el número de veces que la persona abre el mensaje. ¿Podría esto servirme para determinar que realmente mi víctima está algo más interesado de lo normal en mi producto?
  • modificar la imagen al vuelo, variando detalles del mensaje. Por ejemplo, si es la primera vez que el usuario accede, utilizar un mensaje publicitario; si accede de nuevo, ofrecerle una oferta más jugosa; si vuelve a acceder, emplear técnicas más agresivas de venta.

Afortunadamente, desde hace tiempo los clientes de correo basados en aplicaciones de escritorio no permiten, sin consentimiento del usuario, la descarga de imágenes externas, lo que evita la petición del fichero al servidor. Hay otros tipos de cliente, como los webmails que, en cambio, siguen descargando del origen cualquier recurso externo.

En cualquier caso, la técnica es interesante y demuestra, una vez más, la habilidad de los expertos del lado oscuro para aprovechar las posibilidades (o agujeros) existentes en cada momento en beneficio propio.

Estos contenidos se publican bajo una licencia de Creative Commons Licencia Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España de Creative Commons

viernes, 22 de septiembre de 2006
Hoy, en mi habitual paseíllo por la blogosfera de los viernes después de comer, concretamente en El Blog de Enrique Dans, me he fijado en algo que tiene en el pie de todos los artículos y comentarios que publica, los technorati tags.

Y sí, la verdad es que llevo tiempo viéndolos, pero hasta este momento no me he preguntado para qué servían. ¡Cómo se nota que todavía soy muy nuevo en esto!

Como no podía ser de otra forma, he acudido raudo a ver de qué se trataba y, efectivamente, he encontrado descrito, en un correcto inglés, qué son, para qué sirven y cómo se usan.

En pocas palabras, los tags se usan en los blogs para "etiquetar" el contenido, de forma que puedan ser indexados de forma correcta por motores de búsqueda especializados (como el propio technorati). Al etiquetar una página, aseguramos que cuando sea visitada por los robots de estos sistemas, será catalogada justo donde creamos que debe serlo.

Bueno, pues decidido está. A partir de ahora, para no ser menos que nadie, yo también usaré el tagging. Además, voy a actualizar algunos posts anteriores para incluírselos, aunque después de ser publicados no sé si servirá para algo.

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martes, 5 de septiembre de 2006
Leyendo el blog http://google.dirson.com/index.php sobre noticias de Google en español, llego a una curiosa aplicación que esta compañía ha puesto en marcha, como otras, en fase beta: Google Image Labeler.

Se trata de un juego bastante entretenido, programado con AJAX a tope (como de costumbre en la casa), que está accesible a través de la dirección http://images.google.com/imagelabeler/, aunque de momento sólo en inglés. La mecánica es muy simple: el sistema selecciona al azar un usuario que en ese momento esté conectado, que será nuestro compañero de juego, y a partir de ese momento, irán apareciendo, tanto a él como a nosotros, imágenes que debemos describir sugiriendo etiquetas (labels) que las describirían; cuando alguna de las palabras que enviamos coincide con una de las aportadas por nuestro partner, obtendremos puntos y el sistema pasará a la siguiente imagen. Y así durante 90 segundos.

Esto no pasaría de ser una pequeña curiosidad sin demasiada relevancia, si no fuera por el verdadero objeto del sistema: llenar las bases de datos de información sobre las imágenes, y parece ser que con el único fin de entrenar sus sistemas expertos de reconocimiento automático, los que, según comentan, revolucionarán los motores de búsqueda de imágenes en un plazo relativamente breve.

La idea del etiquetado humano de imágenes no es nueva, ha sido y está siendo utilizada en otros proyectos como el ESP Game, donde a día de hoy se han recogido cerca de 18 millones de etiquetas que son utilizadas en su propio buscador. Sin embargo, esto presenta una importante limitación: la actualización. Cada vez que se registra una nueva imagen es necesario que alguien la etiquete, lo cual no siempre es factible.

Conscientes de este inconveniente, los chicos de Google han debido llegar a la conclusión de que la catalogación de imágenes para facilitar las búsquedas debe ser resuelta en su totalidad de forma automática, es decir, utilizando software. Por ello están adquiriendo compañías especializadas en tratamiento digital de imágenes, haciéndose de aplicaciones existentes y, a veces, desarrollando sus propios sistemas, con objeto de disponer de software capaz de reconocer patrones en imágenes, detectar elementos, textos (no olvidemos el famoso proyecto de OCR en el que también están trabajando), personas u otros objetos en imágenes y siempre sin intervención humana.

La originalidad está en utilizar las palabras obtenidas con el juego simplemente para hacer baterías de pruebas automatizadas que les permitan afinar este software. Genial, ¿no?

Habrá quien se pregunte que cómo de fiables pueden ser las etiquetas teniendo en cuenta la diversidad y anonimato de los jugadores/colaboradores. Y, sin duda, cabe cierto margen de error, aunque pensándolo un poco, el juego está ideado para minimizar estos problemas: la elección aleatoria del compañero o el puntuar (y almacenar) las palabras coincidentes son muestras de ello.

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