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el blog de José M. Aguilar

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¡Microsoft MVP!
domingo, 28 de enero de 2007
A estas alturas, ya me habréis visto alguna vez despotricando de las técnicas utilizadas en la actualidad para la detección automática del spam, y comentando cómo los hábiles miembros del lado oscuro se las apañan para esquivarlas con una facilidad pasmosa.

Vía Slashdot, he encontrado un interesante artículo donde se propone una técnica para luchar contra el spam distinta a todas las comentadas hasta el momento. Pienso que no es la panacea, pero está bien saber que, al menos, hay gente dispuesta a acabar con esta lacra (además de Bill Gates, que como prometió hace un par de años, debe estar ya a punto de erradicarla ;-)).

El sistema consiste en centrarse en el análisis estadístico del tráfico desde varias ópticas, obviando el contenido de los mensajes. Como recogen en su artículo, los expertos de HexView recalcan que:
  • Los mensajes son relativamente pequeños.
  • Se envían en bloques.
  • Los mensajes enviados en cada bloque son muy similares.
  • El emisor de los mensajes envía muchos en un periodo muy corto de tiempo.

Tomando como partida estas premisas, y a que hay únicamente dos aspectos no manipulables por los spammers en los mensajes, que son las direcciones IP de origen y destino usadas por la conexión TCP sobre la que se transmiten, estos señores proponen el análisis de patrones según una metodología a la que llaman STP (de Source Trust Prediction, que viene a ser algo así como Predicción de Veracidad del Emisor).

A grandes rasgos, consiste en establecer un servidor intermedio (STP server) al que cada MTA (Mail Transport Agent, Agente de Transporte de Correo, o software de servidor encargado de gestionar los envíos como Exchange, Postfix, etc.) informaría, antes de aceptar un mensaje, de la dirección IP del remitente y algunos datos básicos del mismo. Dado que el servidor STP estaría al mismo tiempo recibiendo esta información de multitud de STPs, podría analizar los patrones y devolver a cada uno la probabilidad de que se trate de Spam.

Hay muchos más detalles en la web de los creadores de la idea.

En mi opinión, vale más como filosofía que como idea implementable en el mundo real, pues presenta numerosas dificultades y contraindicaciones, apuntadas por sus propios autores:

  • La dificultad de crear sistemas capaces de gestionar en tiempo real las peticiones de los MTAs, ¿imagináis la cantidad de información de que se trata? ¿quién podría disponer de esa infraestructura y mantenerla? ¿a cambio de qué?
  • La enorme dificultad de poner de acuerdo a una gran mayoría de servidores y fabricantes de software para que adoptaran el método. Posiblemente, si se pudiera llegar a un acuerdo, existirían muchas más soluciones, y con toda probabilidad más eficientes y eficaces que esta.
  • Podría suponer un peligro para la privacidad: en un único punto se podría concentrar demasiada información sobre el comportamiento de los usuarios en cuanto al envío de mensajes.

Personalmente, me gusta la idea de analizar el tráfico, combinarla con el análisis de contenidos y, siempre, de forma personalizada. Por ejemplo, las probabilidades de que me interese un mensaje recibido en mi buzón un domingo a las 3:00am escrito en inglés, con una imagen y algunas palabras dispersas son bastante escasas.

En cualquier caso, como comentaba antes, es interesante ver las novedades que aparecen en este mundillo, aunque sean puramente conceptuales.

Estos contenidos se publican bajo una licencia de Creative Commons Licencia Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España de Creative Commons

jueves, 25 de enero de 2007
Cualquier spammer medio espabilado será consciente de que la inclusión de texto dentro de las imágenes es detectable por un sistema OCR con relativa facilidad. Cuando las herramientas antispam (por ejemplo SpamAssassin, de Apache) comenzaron a integrar reconocimiento óptico de caracteres, de nuevo el lado oscuro se vió obligado a pensar una solución al problema... y no tardó en dar con varias vías de escape.


Una de ellas consiste en añadir ruido a la imagen. El ser humano, a diferencia de los sistemas OCR, es perfectamente capaz de distinguir texto en el interior de un elemento gráfico aunque éste se encuentre rodeado de todo tipo de "adornos", como se muestra en la siguiente captura.

En el ejemplo, se puede observar cómo el texto que contiene el mensaje publicitario se ha incluido sobre un fondo no uniforme ni en sus formas ni en los colores utilizados. Incluso a ojo a veces es complicado leer determinados fragmentos... difícil tarea la del sistema de reconocimiento óptico, ¿eh?

Además, si lo que se pretende es llamar la atención del lector, no se puede negar que el resultado es de lo más llamativo.

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domingo, 14 de enero de 2007
Sí, sin duda incluir fotografías o imágenes en los mensajes de correo publicitario supone un importante impacto visual, y puede ayudar a vender los productos o servicios ofertados.

Sin embargo, cuando, además de las imágenes, se incluye texto en el mensaje, las probabilidades de que una herramienta de filtrado de spam lo detecte como spam son enormes, por lo que entonces simplemente estaremos haciendo los mensajes más pesados y la efectividad seguirá siendo nula... ¿Cuál podría ser la solución al problema?

Efectivamente, prescindir de los elementos textuales en los correos publicitarios, o usarlos simplemente como elementos de despiste, e incluir todos los mensajes dentro de las imágenes enviadas a las víctimas. Un ejemplo se muestra en la imagen adjunta, tomada de un correo no deseado que he recibido recientemente.


En el mensaje se incluía esta imagen, acompañada de un texto enorme que con toda seguridad dejaría fuera de juego a un sistema de detección de spam basado en simples estadísticas de aparición de textos:

had a guess of what was coming. I saw I must speak soon before my strange after the wind rose, for at first it was dead calm to see the tempted to lend him a round sum, and see the last of him for good; but like a peal of bells, her face gay as a May morning; and I own, He told you to. she cried. It is no sense denying it, you said He heard the business out with a great deal of eagerness; and when it constancy upon my studies; and made out to endure the time till Alan never have been so troublesome as make the offer. But when he as good door. I made my disposition, and paid and dismissed the men so that yours from the first day, if you would have had a gift of me. she of a prospect, where there stood out over a brae the two sails of a with her head down, looking constantly on the sand, and made so tender forth. My mind misgives me, it will be some ill to Alan. Open it, know you have had more since you were here in Leyden, though you where was no man to be seen, nor any house of man, except just Bazins By your leave, Miss Drummond, said I, I must speak to your father by what a mercy had befallen me; and sitting over against her, with her out of Scotland and prompted by the same affair, which was the death of side, there is no objection to the marriage, but I have good reason to faithfully expended on my daughter, who is well, and desires to be I bid you beware. I will stand no more baiting, he broke out. I am unfit to come into a young maids life, and perhaps ding down her She shook her head at me with that same smile I could have struck her The which we did until the girl returned, and I must suppose would have no more let a wife be forced upon myself, than what I would let a The door was opened so quickly, even before I had the word out, that I streams of water running down, I would scarce think shame to weep hillock. Scarce any road came by there; but a number of footways position, where she had been entrapped into a moments weakness, and Alan smacked his lips. An unco lonely bit, said he, and I thought by For it was of course in my own rooms that I found them, when I came to Silvermills. But cheer up, my dear. yere bonnier than what he said. before ever I saw her; God knows I can be happy enough again when I alone in it; for, James More returning suddenly, the girl was changed Well, said I, this that I have got to say is very difficult, and I

La solución a esta nueva técnica ha sido la integración de OCRs y sistemas de análisis de imágenes en las herramientas de filtrado, que son capaces de acceder al contenido de los recursos gráficos y determinar si los textos incluidos en ellos son mensajes publicitarios o no.

No es tarea fácil: si envío a un familiar una foto mía junto a un cartel de coca-cola, ¿es spam?

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domingo, 7 de enero de 2007
Hoy voy a comentaros un truco que utilizaban los spammers hace varios años, y que, por suerte, ya está algo desfasado gracias a las medidas de seguridad impuestas por las aplicaciones de correo, si bien todavía puede tener su utilidad gracias a los Webmails o herramientas cliente basadas en Web.

La técnica en cuestión consistía en el envío de mensajes HTML en los que eran incluidas referencias a imágenes externas. Si conocéis algo este lenguaje de marcas, sabréis que para hacer referencia a una imagen en un contenido hipertexto basta con utilizar el tag IMG como se muestra a continuación:

<img src="DirecciónDeLaImagen" alt="Contenido textual alternativo" >

El texto "DirecciónDeLaImagen" es la URL del recurso gráfico en cuestión, por ejemplo, http://www.google.com/images/logo_sm.gif. De esta forma, cuando un browser encuentra una marca de este tipo, acude a la dirección especificada, descarga el archivo (imagen, en este caso) y lo muestra al usuario integrado en el contenido de la página.

El caso es que una URL puede contener algo más que la dirección de un recurso, puede ir acompañada de parámetros. Por ejemplo, es perfectamente válido, y lo habréis visto más de una vez el uso de cadenas más complejas, de tipo http://www.loquesea.com/imagen?usuario=jmaguilar. Esto provoca que, cuando el navegador va a la dirección indicada a obtener el archivo, transmite al servidor el parámetro indicado (en el ejemplo, le transmitiría un parámetro llamado 'usuario' con un valor igual a 'jmaguilar'). El servidor en el que se aloja, a la vista de ese parámetro, puede actuar como considere oportuno.

Aplicado al siniestro mundo del spammer, esto ofrece unas posibilidades realmente interesantes. Pongamos que envío un mensaje a una víctima, incluyendo una imagen en cuyo origen (src) añado un parámetro que permite al servidor determinar el usuario que está solicitando la misma. Cada vez que este incauto individuo abra este mensaje, recibiré en mi servidor una petición de la imagen que, gracias al parámetro, sé de quién proviene, permitiéndome por ejemplo:
  • primero y principal: asegurar que la dirección de email a la que envié el mensaje es correcta, y pasarla a mi carpeta de "destinatarios seguros". Puedo seguir enviando, pues, mensajes a esta persona con la seguridad de que lo va a recibir. De hecho, supongo que este es el motivo de que los que usamos la misma cuenta desde hace años, recibamos tal cantidad de spam. Seguro que en su día hemos confirmado, sin saberlo, nuestra existencia, y estamos en las "listas selectas".
  • contar el número de veces que la persona abre el mensaje. ¿Podría esto servirme para determinar que realmente mi víctima está algo más interesado de lo normal en mi producto?
  • modificar la imagen al vuelo, variando detalles del mensaje. Por ejemplo, si es la primera vez que el usuario accede, utilizar un mensaje publicitario; si accede de nuevo, ofrecerle una oferta más jugosa; si vuelve a acceder, emplear técnicas más agresivas de venta.

Afortunadamente, desde hace tiempo los clientes de correo basados en aplicaciones de escritorio no permiten, sin consentimiento del usuario, la descarga de imágenes externas, lo que evita la petición del fichero al servidor. Hay otros tipos de cliente, como los webmails que, en cambio, siguen descargando del origen cualquier recurso externo.

En cualquier caso, la técnica es interesante y demuestra, una vez más, la habilidad de los expertos del lado oscuro para aprovechar las posibilidades (o agujeros) existentes en cada momento en beneficio propio.

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