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lunes, 24 de diciembre de 2007
Árbol de NavidadPara conocer si un equipo remoto tiene un puerto abierto existen multitud de técnicas. Hace tiempo describí una muy potente llamada idle scan y hoy, haciendo honor a la fecha en que nos encontramos, describiremos el escaneo "Xmas Tree" (árbol de navidad).

Esta técnica consiste en enviar un segmento TCP al puerto deseado del dispositivo a investigar con los bits FIN, URG y PUSH activos. Esto hace que el byte de flags contenga "00101001", lo cual parece ser que recuerda a las luces de un árbol de navidad, y de ahí su nombre. Imaginación y espíritu navideño que no falte. ;-)

Cuando la víctima del escano recibe este segmento, según dictan las directrices marcadas por el protocolo,

  • si el puerto está cerrado, devuelve un segmento con el bit RST activo, indicando que se resetee la conexión en cliente.
  • si el puerto está abierto, ignora el paquete recibido y no responde nada.
Atendiendo a la respuesta (o ausencia de ella), el atacante puede determinar el estado del puerto que está investigando de una forma realmente silenciosa, puesto que no inicia ninguna conexión (como los sondeos SYN, que inician un 3-way-handshake), y sorteando a veces filtros que no esperan este tipo de combinaciones en los flags.

Sin embargo, como aspectos negativos, podemos decir que es bastante sencillo de filtrar y detectar, y que ponen al descubierto la dirección del atacante, por lo cual es conveniente realizarlos desde zombies o intermediarios. También es complicado determinar la veracidad del resultado, puesto que:

  • la respuesta puede ser la misma (o sea, ninguna) si un puerto está abierto o si el paquete ha sido interceptado por un elemento de seguridad (como un firewall).
  • también un puerto puede parecer cerrado sin estarlo debido a una interpretación errónea de la RFC.
En cualquier caso, podemos realizarlo de forma muy sencilla utilizando la herramienta nmap (si usas alguna distribución de linux basada en Debian, como Ubuntu, puedes descargar e instalarla haciendo un apt-get install nmap.). El escaneo lo realizaríamos con la orden (siendo w.x.y.z la dirección IP de la víctima):
nmap -sX w.x.y.z

Ah, por cierto, ¡feliz navidad!

Publicado en: http://www.variablenotfound.com/.
lunes, 7 de mayo de 2007
En un post anterior comentaba los fundamentos de la técnica de escaneo de puertos conocida como idle scan, pero no incluí cómo llevarlo a la práctica.

Nada más sencillo. Suponiendo que partimos de un linux basado en Debian, como Ubuntu, basta con descargar e instalar nmap:

apt-get install nmap

Una vez contando con esta herramienta, para realizar un escaneo al host [victima] a través del zombie [zombie] la instrucción sería la siguiente:

nmap –sI [zombie] –P0 [victima]

Donde:
  • "-sI" indica que se debe realizar el idle scan.
  • [zombie] es la dirección, en forma de IP o nombre, del equipo elegido como zombie.
  • "-P0" indica que no se debe realizar un ping directo para comprobar si la víctima está activo.
  • [victima] es la dirección, IP o nombre, de la misma.
  • opcionalmente, puede indicarse el parámetro "-p" seguido de los números de puerto a escanear, por defecto nmap hará un barrido bastante completo y puede tardar un poco. Ante la duda, un "man nmap" puede venir bien.

Pero ojo, no es fácil dar con servidores que cumplan los requisitos necesarios para ser considerados buenos zombies, puesto que en la mayoría se usan IPIDs aleatorizados, fijos o secuencias por cliente.

Además, recordad que debéis ser root (o ejecutar las órdenes con sudo) para que todo funcione correctamente.
domingo, 22 de abril de 2007
Hoy me voy a salir un poco de la temática habitual, relacionada con el mundo del desarrollo, para comentar una técnica de escaneo de puertos que me ha llamado mucho la atención por el ingenio que derrochó su inventor, Salvatore antirez Sanfilippo, en el año 1998.

Se trata de idle scan, una ocurrente forma para detectar los puertos abiertos en una máquina remota sin poner al descubierto al atacante, es decir, al equipo que realiza el escaneo. Para ello, se vale de una máquina intermedia, llamada zombie o dumb, que ejerce como intermediario en la comunicación y hace que en ningún caso la víctima reciba paquetes directamente desde el atacante, quedando éste en el más absoluto anonimato.

Bueno, he de decir que si no tienes claro el funcionamiento del protocolo TCP y el establecimiento de conexiones, es probable que debas pegar un repaso antes de seguir leyendo el post. En todo caso será una lectura aconsejable para todo humano interesado en saber qué está ocurriendo por debajo cuando estamos utilizando servicios en una red como Internet.

Ahora vamos al lío. La cuestión es que todo intrépido pirata sabe que antes de iniciar el ataque a una ciudad costera es conveniente ver los puertos en los que se puede atracar para hacer el desembarco, ¿no? Pues en Internet ocurre lo mismo, un puerto abierto en un equipo conectado a la red es siempre una posible vía de entrada al mismo; indica que hay una aplicación escuchando en la máquina, y habitualmente puede averiguarse cuál es y explotar sus debilidades.

Por tanto, un ataque tipo debería ir precedido de un escaneo de los puertos abiertos, es decir, recorrer los 65535 puertos posibles (o al menos el subconjunto de uso más habitual) a ver cuáles están en uso. La pega es que esto suele ser demasiado ruidoso, no son pocos los sistemas de detección de intrusos y filtros que detectan peticiones sucesivas desde una misma dirección y las clasifican de inmediato como sospechosas pudiendo llegar a banear (prohibir) la conexión desde la IP que está haciendo el barrido, o incluso a registrar la dirección para más adelante poder tomar medidas legales si procede.

Esta es la razón que hacen de Idle Scan una técnica interesante, puesto que, como he comentado antes, en ningún momento el atacado es consciente de la dirección del atacante.

Para ello se aprovecha, en primer lugar, el funcionamiento del three way handshake, el protocolo estándar utilizado para el establecimiento de conexiones TCP, donde de forma habitual:
  • El procedimiento se inicia cuando el cliente envía un paquete SYN al servidor. Si es posible realizar una conexión, éste responde con un SYN + ACK, y el cliente debe confirmar enviando de nuevo un ACK al servidor. En caso contrario, es decir, si no es posible realizar la conexión porque el puerto esté cerrado, el servidor responde con un RST y se da por finalizada la secuencia.
  • Si un host, sin haberlo solicitado previamente, recibe un paquete de confirmación de conexión SYN+ACK de otro, responde con un RST con objeto de informarle de que no va a establecerse conexión alguna.
  • Si un host, sin haberlo solicitado previamente, recibe un paquete de reseteo (RST), lo ignora.
En segundo lugar, y es la parte importante, Idle Scan utiliza una característica de determinadas implementaciones de la pila TCP/IP, la numeración de paquetes salientes IP de forma consecutiva, principalmente con objeto de que, en el caso de que deban ser fragmentados, el destinatario pueda determinar a qué paquete pertenece cada fragmento. Al número identificativo de un paquete se le conoce como IPID.

Para detectar si un puerto está abierto o cerrado, es necesario primero observar el IPID del zombie, enviar paquetes a la víctima haciéndole ver que realmente se los está enviando éste y, posteriormente, observar de nuevo el IPID utilizado por el incauto intermediario. En función de los valores iniciales y finales obtenidos, se puede inferir el estado del puerto destino.

A continuación se exponen dos escenarios distintos de escaneo; en el primero de ellos se muestra lo que ocurre cuando el puerto objeto de la detección está abierto, mientras que en el segundo se supone que está cerrado.

Escenario 1: Víctima con el puerto abierto

El primer paso es enviar al zombie un paquete SYN+ACK, con objeto de que éste nos devuelva el paquete RST correspondiente, del cual tomaremos el IPID.

Acto seguido, se realiza una solicitud de conexión a la víctima, previa manipulación del paquete para que sea el zombie el que figure como origen del mismo. Al recibirlo, dado que estamos asumiendo que el puerto está abierto (escenario 1), la víctima envía de vuelta la confirmación de la conexión al que cree que es el solicitante, el zombie.

El zombie recibe la confirmación de la conexión, pero como no es él el que la ha generado, responde a la víctima con una señal de reseteo (RST), incrementando su IPID.

De nuevo, pasado unos segundos, desde el atacante se vuelve a obtener el IPID del zombie de la misma forma que al comienzo, comprobando que ha sido incrementado en 2 unidades. De esta forma, se determina que el puerto destino del escaneo estaba abierto.

El siguiente diagrama muestra la secuencia forma gráfica:




Escenario 2: Víctima con el puerto cerrado

Como en el escenario anterior, el primer paso siempre es obtener el IPID del zombie, enviándole un paquete SYN+ACK, con objeto de que éste nos devuelva el paquete RST correspondiente.

De la misma forma, se envía a la víctima el paquete de solicitud de conexión, indicando en las cabeceras que el origen del mismo es el host zombie. Dado que el puerto está cerrado (escenario 2), la víctima devuelve al aparente emisor un paquete RST indicándole que no será posible establecer la conexión solicitada. El zombie recibe el paquete RST y lo ignora.

El atacante, siguiendo la misma técnica que en otras ocasiones, obtiene el IPID del zombie, y dado que es el número siguiente al recibido al iniciar el procedimiento, puede determinar que no ha realizado ningún envío entre ambos, y que, por tanto, el puerto de destino estaba cerrado.


Desde el punto de vista del atacante las ventajas son, fundamentalmente:

  • El anonimato, puesto que desde la víctima todas las conexiones provienen virtualmente del zombie, y en ningún momento se envía información directamente desde el atacante.
  • El alcance, es decir, esta técnica permite escanear puertos de máquinas a las que directamente no se tendría acceso debido a la acción de filtros (como firewalls) intermedios. Dado que las conexiones provienen del zombie, sólo habría que tener acceso a éste para realizar el escaneo.
  • La visión de red que aporta, en otras palabras, permite determinar las relaciones de confianza existentes entre el zombie y la víctima. Si, por ejemplo, un intento directo de conexión a un puerto de la víctima es rechazado y, sin embargo, es posible acceder a él desde un intermediario, es porque existe algún tipo de relación de confianza entre ambos, lo cual puede ser utilizado en ataques posteriores.

En la actualidad, el principal inconveniente es la dificultad de localizar un zombie apropiado para realizar los ataques, tanto por las condiciones software que debe cumplir (sistemas operativos, kernels, etc.), el escaso tráfico de red que debe tener en el momento del escaneo (necesarios para que los IPID no se incrementen por otras conexiones) y, sobre todo, las medidas de seguridad de que disponga, puesto que desde él sería posible detectar al atacante.

jueves, 27 de julio de 2006
Hace como mes y medio, a primeros de Junio, fue lanzada la última versión de Ubuntu, la 6.06 LTS (Dapper Drake). Desde entonces he esperado impaciente la oportunidad para instalarlo en una máquina y echarlo a correr, y hoy por fin he tenido ocasión de hacerlo. La máquina en cuestión es un portátil IBM ThinkPad con 512Mb de memoria RAM, lector de DVD, tarjeta WiFi PCMCIA (marca SMC), y un corazón Pentium III.

En primer lugar he descargado la imagen ISO desde la dirección http://releases.ubuntu.com/6.06/ubuntu-6.06-desktop-i386.iso; en mi primer intento lo descargué con eMule, aunque simplemente pude obtener una copia defectuosa que me llevó a desperdiciar tiempo, amén de algún CD tostado en vano. El único problema que trae de serie esta imagen es que el software que instala (p.e., OpenOffice) es inicialmente en inglés, aunque el sistema operativo venga en la lengua de Cervantes; supongo que en breve aparecerán distribuciones alternativas, donde todos los paquetes vendrán ya en nuestro idioma, pero mientras debemos instalar a posteriori las versiones localizadas de los mismos.

Una vez con la imagen ISO correcta grabada a fuego, ha sido introducirla en el lector del portátil, arrancar seleccionándolo como unidad inicial, y listo, todo sobre la seda. En pocos segundos ha aparecido un menú con varias opciones, inicialmente en inglés, aunque es posible cambiar esto pulsando la tecla F2 y cambiando a español. Seleccionando la opción "Iniciar Ubuntu" y esperando unos tres minutos, se cargará el sistema operativo, como es habitual montado sobre un disco RAM, apareciendo el escritorio Gnome.

Esta versión "live" ha sabido detectar perfectamente la placa madre, los dispositivos integrados (como el puerto de infrarrojos, la tarjeta de red Ethernet, o la de sonido), la tarjeta de red inalámbrica y hasta una llave USB que tenía introducida accidentalmente en uno de los puertos USB del equipo. A nivel de detección de hardware, simplemente perfecto. Ni un detalle a echarle en cara.

Para iniciar la instalación al disco duro, simplemente hay que pulsar un acceso directo que encontraremos en el escritorio, que iniciará el asistente. Tras algunas preguntas simples, como el idioma, la configuración de teclado y la zona horaria, y otras más complejas, como la distribución de particiones del disco, se inicia la instalación, propiamente dicha, del sistema. Ojo con el tema de las particiones, sobre todo si el ordenador tiene otro sistema operativo instalado, pues puede dar lugar a una pérdida irrecuperable de la información almacenada.

Unos quince minutos más tarde, y tras el necesario reinicio tenemos un Ubuntu en su punto, listo para ser degustado. Y de guarnición, decenas de aplicaciones de uso cotidiano, que harán que podamos podemos a trabajar de inmediato (navegación por internet, correo electrónico, mensajería instantánea, procesador de textos, hoja de cálculo, creador de presentaciones, editor gráfico, visores multimedia, grabadores de cd, juegos...).

¡Muy bien, sí señor! Si seguimos así, sin duda el software libre puede ser una alternativa al omnipotente y ubicuo (en sus respectivas primeras acepciones del diccionario de la Real Academia) Windows.

Y por cierto, (este párrafo ya lo estoy escribiendo desde mi nuevo Ubuntu :-)), es una maravilla, aunque esto esté ya inventado desde hace tiempo, ver cómo se actualiza muy frecuentemente de forma totalmente automática. De hecho, estas actualizaciones están aseguradas para esta versión durante tres y cinco años para las versiones desktop y servidor, respectivamente, de ahí las siglas LTS (Long Time Support) del nombre del producto.

Para finalizar, simplemente decir que hoy comienzo mis (esperadas) vacaciones. Estaré unos días en la costa de Málaga, otros en Huelva y algunos también me quedaré en casa. Eso sí, siempre con mi portátil y mi nuevo sistema operativo. A ver qué tal.

Felices vacaciones.
miércoles, 10 de mayo de 2006
Hoy he estado probando WordPress, una de las muchas plataformas de publicación de blogs open source. Como dicen en su página web http://www.wordpress.org, tiene una estética muy cuidada, y se tienen muy en cuenta aspectos como la usabilidad y el cumplimiento de los estándares W3C.

A primera vista, la verdad es que no tiene mala pinta. Pero comencemos por donde hay que hacerlo normalmente, por el principio.

Se instala en un plis. Tengo una distribución guadalinex (=Ubuntu), con Apache y MySQL, y sólo ha sido necesario descargar los archivos desde la home, extraerlos en el directorio raíz de publicación en web y crear en MySQL una base de datos y un usuario con permisos sobre ella. Hasta aquí, bien sencillo.

Después es necesario crear el archivo de configuración (wp-config.php), para lo que suministran una plantilla. Sobre este archivo, se modifica el nombre de la base de datos, el usuario y su contraseña, y voilá, listo para echarlo a andar.

El siguiente paso es preparar el entorno, llamando desde el navegador a la página install.php, que mediante un sencillo asistente, dejará el sistema preparado para empezar a publicar inmediatamente. El tiempo aproximado de instalación ha sido de unos diez minutos, descarga incluida, aunque, en cualquier caso y si surge algún problema, en la web existe mucha información sobre el procedimiento de instalación.

A partir de ese momento, ya se puede usar la aplicación. En mi caso, el primer paso ha sido acceder a la administración del sistema para modificar títulos, estética, contenidos, etc. La verdad es que el interfaz es muy intuitivo, y en pocos minutos lo utilizas como si lo conocieras de toda la vida (conclusión: pues sí que era cierto eso de la usabilidad que decían en la web).

Y ahora es el momento de escribir. El sistema incorpora un pequeño editor de textos que permite realizar formateo visual, soporta inclusión de imágenes, categorización de contenidos, y diversas opciones relacionadas con los comentarios... en fin, que da bastante juego.

En general, y para no extenderme más, la plataforma WordPress me ha sorprendido gratamente en todos los sentidos. Altamente recomendable para administradores por su sencillez de instalación y configuración, y para usuarios por su excepcional usabilidad.